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Autor Tema: Policía y Juventudes  (Leído 1444 veces)

Jonas Araujo

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Policía y Juventudes
« en: 06 Julio 2009, 14:53:06 »
Abordaremos el tema Policía y juventudes, sus principales desafíos y las perspectivas vinculadas a la construcción de una agenda positiva de seguridad humana para el siglo 21.

El principal foco de nuestro trabajo será la discusión del fenómeno de la delincuencia juvenil y la relación policía-juventud.

Nuestra meta es identificar nuevos modelos de prevención de la delincuencia juvenil así que también estrategias y tácticas operacionales interactivas que indiquen el surgimiento en la democracia de una nueva relación entre la juventud y la policía, donde los jóvenes puedan ser reconocidos como y valorizados como protagonistas y socios en la construcción de una nueva practica ciudadana.

Utilizaremos como material básico para nuestra reflexión temática el texto  de Ernesto Rodríguez, en anexo "prevencion_de_la_violencia.pdf".

El texto presenta un breve diagnóstico sobre la situación en algunos países de la región, e indica algunas buenas experiencias innovadoras con resultados importantes en el esfuerzo de disminución de la violencia y de la delincuencia juvenil, así que también en la mejoría de la integración  social y el desarrollo humano en nuestras sociedades.


Al empezar el debate, provoco los participantes con las preguntas a seguir:

Enfrentando la delincuencia juvenil, ¿qué estrategias y tácticas policiales operacionales preventivas (pro-activas) podrían ser desarrolladas? ¿Cómo mejorar la relación juventud y policía?



Vea aqui la síntesis del chat sobre Policía e Juventudes.

Lea el texto de introducción "Prevención de la Violencia".

« última modificación: 16 Noviembre 2009, 17:06:10 por SV »
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Rebeca Pérez / COAV -Viva Rio
« Respuesta #1 en: 04 Agosto 2009, 17:06:55 »
La Policía no es una institución productora de políticas hacia la juventud, pero debido a su misión de velar por la seguridad ciudadana hacen de ella la instancia que mayor y más frecuente contacto mantiene con los jóvenes en conflicto con la ley.

Las respuestas meramente represivas no están ayudando a mejorar la relación entre la policía y la juventud, y por ello, son necesarios abordajes más preventivos. A modo de ejemplo, de que con este tipo de enfoque existen ya modelos exitosos, podemos hablar de la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía Nacional nicaragüense creada en 2003. Esta Dirección propicia, promueve y actúa con un nuevo modelo de atención policial basado en la prevención, rehabilitación y reinserción social de niños, niñas, adolescentes y jóvenes junto a la comunidad para promover una cultura de paz. Para ello, opta por un modelo policial preventivo para avanzar en el tratamiento de las causas de la violencia y las infracciones cometidas por niños y niñas, adolescentes y jóvenes, no limitándose al modelo reactivo, centrado en las consecuencias. El diagnóstico policial propone no considerar la violencia juvenil, expresada en delitos contra las personas y la propiedad, como un fenómeno aislado, sino en sus nexos con delitos o problemas de otra índole como violencia intrafamiliar, ausentismo escolar, abandono de estudios, abuso de alcohol y drogas, etc.

Existen más ejemplos de enfoques preventivos? Es posible y viable este tipo de enfoque en países con niveles de violencia más elevados?

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Marco Antônio Bicalho Seg, 07/05/2007 - 20:13
« Respuesta #2 en: 04 Agosto 2009, 17:08:19 »
Em todos os textos que tenho lido sobre violência juvenil e com a experiência adquirida ao longo dos anos como policial, percebo que duas medidas fundamentais devem ser adotadas, com vistas a reduzir índices criminais e melhor a qualidade de vida das comunidades onde a violência se destaca: a primeira é a setorização ou atribuição de responsabilidade territorial ao um grupo específico de policiais que atuarão na comunidade. Dessa forma, cria-se um laço ou uma identidade do policial com a comunidade alvo do seu trabalho. Assim ele passa a conhecer as pessoas e os problemas relativos a essa comunidade. Da mesma forma, passa a ser conhecido e e igualmente respeitado. A segunda medida é a adoção do diálogo franco e aberto entre jovens e policiais. Só se gosta daquilo que se conhece. É necessário quebrar o gelo da relação entre jovens e policiais, para que passem a se respeitar mutuamente, em busca de uma sociedade mais humana e justa.
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Carballo Blanco Ter, 08/05/2007 - 10:42
« Respuesta #3 en: 04 Agosto 2009, 17:09:28 »
Sem qualquer sombra de dúvida essas duas medidas constituem importantes estratégias e táticas que devem ser utilizadas na perspectiva de construir uma nova relação entre policiais e jovens. Não obstante, à guisa de estimular a reflexão sobre a temática ouso traduzir duas citações de Rodriguez extraídas do trabalho elaborado por Roux: “A violência é uma adulteração das relações humanas como produto de instituições sociais - a família, a escola, grupos de convivência, as prisões, a polícia, as instituições que oferecem serviços - que a permitem, geram ou recriam, quando se distorcem. Muitos entre aqueles que realizam atos violentos, se vêem impulsionados, estimulados, seduzidos e obrigado a cometê-los. De algum modo foram instrumentalizados. Não foram eles que elegeram a violência; foram eleitos por ela”. Outra citação: “Uma criança ou um jovem violento - enfatiza o autor - são personagens alterados por interferências em seu desenvolvimento normal ou que foram condicionados para recriar a violência. Os jovens desejam afirmar sua identidade como pessoas e o modelo que a sociedade oferece é o consumista. Querem ser reconhecidos como indivíduos e a sociedade os torna anônimos ou os registra como perigo; buscam diversão e a elas são oferecidos espetáculos televisados de violência e armas, primeiro como brincadeira e depois como jogos mortais. Reclamam um ambiente saudável e a eles se concede um ambiente de privações, exclusão e violência”.

Na tentativa de agregar valor as medidas policiais apresentadas, a partir dessas duas citações, me parece importante, conveninente e oportuno destacar dois aspectos de extrema relevância: o primeiro refere-se a complexidade do problema. Independentemente da adoção de medidas pró-ativas por parte da Polícia é indispensável pensar a questão de forma sistêmica e integrada, ou seja, outros atores sociais e forças vivas da sociedade devem estar engajados no enfrentamento positivo da delinquência juvenil. Nesse contexto, família, escola, grupos de convivência social, igreja, polícia, organizações governamentais e não governamentais, etc, são faces de uma mesma moeda.

A segunda citação nos remete às razões etiológicas da delinquência juvenil, sugerindo uma intervenção antecipada, sobretudo através de programas de prevenção primária. É de fundamental importância que os governos desenvolvam políticas públicas direcionadas a juventude. A questão da delinquência juvenil deve ser assumida pelos governos como questão estratégica de Estado. O futuro de uma nação somente poderá ser minimamente projetado a partir do momento em que o Estado for capaz de garantir ao jovem - no âmbito do processo que compreende desde o momento da concepção, passando pela geração e pelo desenvolvimento infanto - juvenil -, as condicionantes estruturais de sociabilidade.
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Haydée Caruso Qua, 09/05/2007 - 18:51
« Respuesta #4 en: 04 Agosto 2009, 17:10:30 »
Queridos,

Me gustaría destacar el punto presentado por Bicalho de La Policía de Minas Gerais en Brasil. Él nos dijo que una importante estratégia es el diálogo franco y aberto entre jóvenes y policías, para quebrar el hielo y construir el respecto. Por favor, ustedes,  policías que trabajan con estos temas hace mucho podrían compartir con nosotros sus experiéncias? como es posible este diálogo? Es posible por ejemplo, mediar y promover acuerdos de paz entre gangs o bandas rivales que estan se matando en nuestros países?  Por favor, conténos sus casos!
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Rubens Fabian Rebuffo Qua, 09/05/2007 - 21:01
« Respuesta #5 en: 04 Agosto 2009, 17:11:29 »
Estimados amigos de la Red, ante todo saludarlos afectuosamente, y feliz de comenzar las actividades en nuestra comunidad virtual.
Entrando ya en el tema que nos ocupa, estoy de acuerdo con lo expuesto por Bicalho, es fundamental definir una zona de responsabilidad, tanto geográfica como de acción (Unidades preparadas para trabajar con menores de edad, en mi Policía se denomina a este area Departamento Minoridad) esto nos será de gran ayuda, sobre todo al momento de tener que evaluar las políticas de seguridad implementadas y el trabajo de los grupos que están interactuando en el lugar, si no tengo un responsable visible, no tendré a quien pedirle una eventual rendición de cuentas.
El dialogo franco con los jóvenes es también un punto importante, y va a ayudarnos mucho, sobre todo al momento de conocer el problema puntual de ese joven que delinque.
Lo que yo agregaría como aporte a esta modalidad de trabajo con jóvenes, es el de preveer la capacitación a este respecto en los institutos de formación policial, acerca de cómo tratar a un menor, como hablarles, como acercarnos a ellos sin generarles desconfianza, desde la experiencia personal, es muy difícil llegar justamente al dialogo franco que planteaba Bicalho.
Tal vez al adquirir en los institutos policiales las herramientas metodológicas adecuadas, podamos aproximarnos mas aun, logrando así la confianza de estos jóvenes, y sea esta la clave del éxito, creo yo que mientras mas cerca estemos del problema, mas fácil nos será encontrar su solución.

Rubens Fabian Rebuffo
-Policía de Neuquén-
Argentina

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Marco Antônio Bicalho Qua, 09/05/2007 - 21:18
« Respuesta #6 en: 04 Agosto 2009, 17:12:23 »
Haydée, acho que é plenamente possível encontros e acordos com gangs ou com jovens em situação de risco social. Aqui na área onde trabalho, temos encontros periódicos entre jovens em situação de risco social e policiais do GEPAR, mediados por técnicos do programa Fica Vivo, sob a coordenação da Secretaria de Defesa Social. Além desses encontros, estou formando uma parceria com algumas escolas municipais próximas à Companhia que comando, de forma a promover encontros semanais entre os alunos de 5ª a 8ª séries dessas escolas e policiais voluntários. Esses encontros utilizam o horário da escola integral em que o aluno não está em sala de aula cumprindo a carga horária estabelecida pelo curso que fazem. Assim não há prejuízo escolar. Esses encontros funcionam como oficinas onde são discutidos tems relacionados à violência e à segurança urbana. É importante destacar que esse trabalho é feito por policiais voluntários. Não adiantar escalar policiais que não desejem atuar nessa atividade. Entretanto, esse policial continua trabalhando na atividade fim da Corporação. Não é colocado à disposição exclusiva desses encontros.



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Carballo Blanco Qui, 10/05/2007 - 11:20
« Respuesta #7 en: 04 Agosto 2009, 17:13:02 »
Prezados Bicalho e Rebuffo, concordo plenamente com as colocações expostas. Contudo, algumas preocupações merecem reflexão: uma delas, no âmbito das possibilidades de negociação com gangs está relacionada ao limite da ação policial em face dos princípios e das Leis que regem o ordenamento jurídico da nação. Como negociar com jovens infratores da Lei? Estaria o policial incorrendo em crime de prevaricação? Outra preocupação: Como garantir a sustentabilidade de uma opção tática policial pró-ativa que privilegie o relacionamento aberto, franco e transparente com o jovem sem a participação de outros orgãos governamentiais, não governamentais e, principalmente, da comunidade local.



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Marco Antônio Bicalho Qui, 10/05/2007 - 19:18
« Respuesta #8 en: 04 Agosto 2009, 17:14:07 »
Caro Cel Carballo, entendo que as estratégias devem ser adaptadas de acordo com a realidade de cada local. O ordenamento jurídico deve sim ser respeitado, entretanto, é necessário repensarmos a lógica do cumprimento da Lei ao pé da letra, sob pena de fracassarmos na luta por uma sociedade mais humana e justa. O Luis Eduardo Soares deu exemplos sobre estratégias diferentes de se combater a violência, quando participou do chat no Comunidade Segura. É óbvio que a estratégia de negociação é mais importante no campo da prevenção, principalmente quando lidamos com jovens em situação de risco social. Quando se tratam de menores infratores ou componentes de gangs, ainda sim é possível a negociação, desde que estabelecidos limites legais. Tive alguns exemplos de jovens infratores que conseguimos retirar do crime, conseguindo oportunidade de emprego para eles. Fora esses casos, ainda que não se obtenha sucesso na retirada de jovens do crime, fica o respeito em relação ao policial, mesmo que ele continue agindo como tal, no cumprimento da Lei. Há uma percepção de que a violência contra o policial e contra a própria comunidade é menor nos locais onde a polícia é mais humanizada e mais respeitada. Quanto a sustentação da estratégia por outros órgão governamentais, hoje não concebo medidas de combate à violência sem a participação de todos os seguimentos sociais. A violência há muito deixou de ser um problema exclusivo dos órqãos policiais, apesar da dificuldade de envolvimento maior das comunidades.

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Carballo Blanco Sex, 11/05/2007 - 09:28
« Respuesta #9 en: 04 Agosto 2009, 17:15:05 »
Prezado Bicalho inicialmente gostaria de apresentar minhas congratulações sobre a excelente visão e posicionamento externado em face das indagações propostas. Aproveito também para propor a seguinte reflexão a todos os membros do nosso forum: no Brasil é muito comum após a ocorrência de um acontecimento violento de grande comoção social setores conservadores da sociedade externarem soluções penais para o enfrentamento do crime violento. O exemplo mais recente refere-se ao caso da morte do menino João Hélio no Rio de Janeiro que ensejou a discussão da redução da maioridade penal e outras medidas de viés punitivo. Se analisarmos o mapa mundi da maioridade penal divulgado pelo UNICEF a impressão que se tem é que está um curso no mundo um processo de criminalização da pobreza e de penalização da infância. No âmbito das polícias, que estratégias organizacionais poderiam ser utilizadas para tornar institucional uma boa prática ou um novo modelo de prevenção do delito? No caso específico do relacionamento entre polícia e juventude, como construir e desenvolver uma cultura organizacional de natureza progressista e uma nova prática policial, que seja imune ao apelo emocional e oportunista dos políticos de plantão, que além de desconsiderarem as razões etiológicas do fenômeno delitivo, proclamam soluções inócuas quase sempre baseadas em disrcursos que apregoam o agravamento das penas e a redução da maioridade penal?



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Marco Antônio Bicalho Seg, 14/05/2007 - 21:00
« Respuesta #10 en: 04 Agosto 2009, 17:15:46 »
Caro Cel Carballo, a sua proposta de reflexão só reforça a minha opinão sobre o assunto. No caso do garoto João Hélio, além da proposta de redução da idade penal, houve também a tentativa de descontitucionalização das Polícias no Brasil. Apesar da necessidade de algumas reformas, a adoção de medidas drásticas no calor da emoção não são inteligentes. Acho que as polícias têm um importante papel como amortecedores desse “processo de criminalização da pobreza e de penalização da infância”, adotando uma postura mais comunitária e de envolvimento com os problemas sociais, conforme já discorremos nos primeiros contatos. A ação delitiva é inerente ao ser humano e não distingue classes sociais. A mudança da cultura organizacional para uma postura mais progressista talvez seja o “X” da questão, para que nossos policiais façam essa leitura de ambiente. Acho que a submissão de policiais a treinamentos periódicos, principalmente aqueles que trabalham diretamente com jovens, ministrados por técnicos capacitados, talvez possa ser uma das boas práticas na busca desse objetivo. Infelizmente, mais uma vez esbarramos na questão da educação, problema crônico em nosso país, que não proporciona boa base cultural para uma parcela significativa de nossa sociedade, consequentemente, para a maioria dos integrantes das forças policiais.

 
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